Las hermanas Misioneras de la Consolata llegaron a Kazajistán en 2020, para acompañar a las familias y dedicarse al diálogo ecuménico e interreligioso, un cruce de pueblos y culturas en el corazón de Asia, una nación joven.
Las hermanas Misioneras de la Consolata son de diversas partes del mundo: la Hna. Irena y la Hna. Argentina son de Mozambique, la Hna. Claudia de Colombia y la Hna. Dorota de Polonia. Todas insertas en la realidad misionera de este país, con deseo de dar a conocer a Cristo donde aún no lo conocen. El espíritu fundacional de san José Allamano las hace donarse a la misión sin dificultad alguna.
La mejor forma de iniciar el proceso misionero es haciendo vida el pasaje del Evangelio según Mateo (18,3): “sino se hacen como niños”. Por tanto, hay que cambiar las costumbres, pensamientos y modos de vivir para anunciar a Cristo desde la cultura del otro; es decir, hay que iniciar de nuevo, tener el corazón y la mente abiertos, para que el Espíritu Santo pueda hacer su obra.
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